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lana y lino, y con voluntad trabaja con sus manos, Se levanta aún de noche y da
comida a su familia y ración a sus criadas.
Una mujer virtuosa No es perezosa; sino al
contrario es una mujer diligente, laboriosa y trabaja con buen ánimo: “se reviste de fortaleza y con ánimo se
dispone a trabajar”. No solamente depende de lo que su esposo tiene y puede
darle; sino que también busca obtener recursos propios, siendo productiva con
sus labores y negocios: es una mujer bendecida por Dios.
Busquemos siempre ser diligentes y
laboriosas no solamente en las labores
propias de nuestra casa, sino también en nuestros trabajos fuera o en los
negocios que hagamos, busquemos ser productivas, ofrezcamos a Dios nuestro
esfuerzo recuerden hermanas ¡Dios bendice la obra de vuestras manos!
Una mujer laboriosa es buena
administradora de las tareas domesticas, ya sea haciendo nosotras las labores o
supervisando a quien las haga, como buenas mujeres no debemos ahorrar fatigas para
cumplir responsablemente y de buena gana, enseñemos a nuestros hijos a
ayudarnos en el hogar, de buena manera y con alegría, dando nosotras el ejemplo.
Lo importante es Emplear bien nuestro tiempo, de forma que no se pierda ni un
minuto en cosas improductivas.
Una mujer virtuosa no es una mujer que
se pasa el día en vanas conversaciones o visitas, que vive en las redes
sociales, o hablando por chat o teléfono con amigas, lógicamente también
debemos tener tiempo de descanso y relax, pero aprendamos a diferenciar cuando
estamos dejando de hacer algo importante para nuestro hogar por ocupar mal
nuestro tiempo.
Si trabajamos para apoyar a nuestro esposo y por el bienestar
de nuestros hijos, tampoco debemos quitar tiempo a nuestra familia para dárselo
al trabajo, todo debe tener su tiempo y si nosotras nos ponemos como meta
aprender a administrar nuestro tiempo de la manera correcta, lograremos sin
dudar mantener una familia armoniosa y un matrimonio feliz.
A veces es una agenda muy cargada y es normal que nos sintamos cansadas y hasta el humor puede cambiarnos, entonces es cuando debemos
darle tiempo a la oración, la comunicación con Dios nos dará fuerzas para
continuar alegres y no dejarnos vencer por el desánimo y la pereza, sepamos
administrarnos correctamente como esposas, madres, amas de casa, creyentes,
hijas, no seremos perfectas pero de la mano de Cristo seremos correctas y esto nos acercará cada día
mas a ser las mujeres virtuosas que Dios nos pide ser.



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